Llagas
de amor
Esta
luz, este fuego que devora.
Este
paisaje gris que me rodea.
Este
dolor por una sola idea.
Esta
angustia de cielo, mundo y hora.
Este
llanto de sangre que decora
lira
sin pulso ya, lúbrica tea.
Este
peso del mar que me golpea.
Este
alacrán que por mi pecho mora.
Son
guirnalda de amor, cama de herido,
donde
sin sueño, sueño tu presencia
entre
las ruinas de mi pecho hundido.
Y
aunque busco la cumbre de prudencia
me
da tu corazón valle tendido
con
cicuta y pasión de amarga ciencia.
Romance
de la luna, luna
La
luna vino a la fragua
Con su polisón de nardos.
El niño
la mira, mira.
El niño la está mirando.
En
el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña,
lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye
luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
habrían con tu
corazón
collares y anillos blancos.
Niño,
déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te
encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye
luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
-Niño,
déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El
jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de
la fragua el niño
tiene los ojos cerrados.
Por
el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las
cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo
canta la zumaya,
¡ay, como canta en el árbol!
por el
cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro
de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la
vela, vela.
El aire la está velando.
EL
GRITO
La
elipse de un grito
va de monte
a monte.
Desde
los olivos,
sera un arco iris negro
sobre la noche
azul.
¡Ay!
Como un arco de viola
el grito
ha hecho vibrar
largas cuerdas del viento.
¡Ay!
(Las
gentes de las cuevas
asoman sus velones.)
¡Ay!